¡No os había contado nada de el primer taller de Quika! Bueno, no me sorprende, soy de las que necesita reposar las cosas…
Pero os voy a decir algo, fue una pasada! Yo todavía le estoy sacando el jugo, porque es cierto, que estoy al comienzo de mi formación Gestalt y no tengo el «ojo» entrenado, aún estoy en la expresión, a secas, pero según va pasando el momento, la emoción, me voy dando cuenta de un montón de cosas.
Lo que sí vislumbramos al terminar el taller, fue que <<la mano, es la ventana de la mente>> como dijo Kant y que aquellos recuerdos que atesoramos, nos aportan energía al revivirlos. Y cuanto más corporalmente los atesoremos y los revivamos, más nos pueden aportar en el presente.
Al terminar el taller, tomé nota de todo lo que allí se había vivido, pero mi mente no dejaba de volver una y otra vez, pues quedaban cosas por entender, mis reflexiones estaban inconclusas.
Ahora se, que toda ésta energía que nos traemos de los gratos recuerdos, es infinita. Podemos traerla y asumirla o dejarla escapar, pero es nuestra y va a estar siempre a nuestra disposición. Vivir más en lo corporal, más en las sensaciones corporales, nos va a ayudar a echar mano más facilmente de éstos recursos. Ésto, lo vamos a trabajar.
Tengo todo el camino por hacer, siento que estoy al comienzo de un basto trabajo y me apasiona el reto. Me doy cuenta, de que tengo muchas cosas que ir desarrollando en mis talleres, pero voy a disfrutar cada minuto de ellos y voy a atesorar estos hermosos recuerdos, por si algún día, tengo que echar mano de toda ésta energía.
Éste es un filón, que personalmente necesito explorar. Te atreves a acompañarnos en el taller de éste viernes?